PERSPECTIVAS
FILOSÓFICAS DEL CONOCIMIENTO
El en contexto filosófico se considera conocimiento a
todo conocimiento sobre algo, es decir sobre un objeto. Sobre este aspecto hay
mucha congruencia entre los filósofos y los epistemólogos. En lo que si hay
muchos aspectos divergentes es en la forma de
cómo se da ese conocimiento.
El estudio en torno a la naturaleza del conocimiento
emprendido por Kant parte del examen de la relación entre sujeto y objeto vista
dicha relación a la luz de la idea o representación que el sujeto se hace del
objeto. El examen kantiano reconocía tres formas en que sujeto y objeto podían
entrar en relación.
La primera es en términos de la conformidad del objeto
con la representación que del mismo se hace el sujeto (facultad de
conocimiento); la segunda es según la relación causal entre el sujeto y el
objeto (facultad de deseo); la tercera es de acuerdo a la intensidad en que el
objeto afecta al sujeto (facultad de sentimiento de placer o pena).
Estas tres relaciones son estudiadas en la Crítica de la
razón pura, la Crítica de la razón práctica y la Crítica del juicio, respectivamente.
En cada caso, sin embargo, sujeto y objeto son los únicos elementos que intervienen
en la relación. No obstante, esto no significa que el sujeto en su búsqueda del
conocimiento tiene acceso entero a dicho objeto.
Kant adopta, por un lado, contra la difundida idea que
identificaba ver con saber y, por el otro, contra el realismo filosófico, una
posición epistemológica según la cual el sujeto no puede alcanzar un
conocimiento del objeto –objeto que Kant llamaba trascendental u
objeto-en-sí-mismo u “objeto = x”, según la terminología de la crítica de la
razón pura. Una de las razones es que la experiencia que nos ofrecen las sensaciones
no es suficientes para asegurar el conocimiento. Si bien es cierto que todo conocimiento
empieza con la experiencia, afirmaba Kant, eso no significa que todo conocimiento
resulta de la experiencia. (Radford, 2000).
En otro párrafo de la Crítica de la razón pura, dice:
Todo intento en derivar de la experiencia aquellos conceptos puros del entendimiento
y de adjudicar a éstos un origen empírico son, por consiguiente, enteramente
vanos y fútiles. Es por ello que Kant consideraba que conocimientos a priori
son necesarios, y con conocimientos a priori quería decir no aquellos que
ocurren independientemente de esta u otra experiencia sino aquellos que ocurren
absolutamente independientemente de toda experiencia. (Radford, 2000).
En oposición a la teoría kanatiana del conocimiento que
reposa, pues, en categorías dadas a priori, Piaget, como se sabe, elaboró una
aproximación epistemológica en la que lo que prima es la transformación
genética del conocimiento, su paso de un nivel a otro nivel superior, y dedica una
serie de investigaciones a problemas que fueron centrales en la filosofía de
Kant, como el del espacio, el tiempo y
la causalidad.
El conocimiento, para Piaget no es ni una copia del
objeto ni la toma de conciencia de una forma determinada a prior en el sujeto;
[el conocimiento] es una construcción perpetua hecha de intercambios entre el
organismo y el ambiente, desde el punto de vista biológico, y entre el
pensamiento y su objeto, desde el punto de vista cognitivo. (Bringuier 1980).
Esta posición dialéctica del conocimiento que presenta
Piaget está, pues, en marcada oposición con la visión kantiana en la que el
sujeto es visto como unilateralmente expuesto a los efectos de los objetos
exteriores y que el sujeto registra de acuerdo a la sensibilidad. Lo que sí
retendrá Piaget es la posición de Kant del conocimiento como organización de
contenidos mentales. Esta idea había sido desarrollada por Kant como una
reacción al cogito cartesiano a través de la cual Kant buscaba enfatizar el
conocimiento como algo más que superposición de saberes.
El origen del conocimiento humano se explica a partir de
la estructura psíquica, analizada por una ciencia moderna como la psicología.
Todo conocimiento es una relación entre dos términos: el sujeto (es el que
conoce) y el objeto (lo que es conocido). La epistemología estudia la relación
entre el sujeto y el objeto y todos los problemas que esa relación plantea.
(Sebreli, sf)
Sobre la posibilidad del conocimiento existen dos
doctrinas básicas: el dogmatismo y el escepticismo. El dogmatismo afirma la
posibilidad del conocimiento. Considera que el contacto entre el sujeto y el
objeto es real, o sea, que el sujeto es capaz de aprehender al objeto; por lo
tanto, el hombre debe captar tal y como es dicho conocimiento, sin deformación.
Una postura dogmática también es aquella que no atiende a
razones y se cree perfecta e inamovible. El escepticismo niega que el sujeto
pueda aprehender al objeto y tener conocimiento de él.
Sobre el origen del conocimiento existen tres planteamientos.
El racionalismo es la doctrina que considera la razón como única fuente adecuada
de conocimiento, ya que entiende que los sentidos son insuficientes (postura
adoptada por diversos filósofos de los siglos xvii y xviii, como Descartes o
Spinoza).
El empirismo defiende que las personas adquirimos los conocimientos
a través de la experiencia que nos proporcionan los sentidos (en los siglos xvii
y xviii fue defendido por filósofos como Locke, Berkeley y Hume; en la
actualidad podemos hablar de corrientes de carácter empirista como el
neopositivismo).
El criticismo supone una superación de los dos
planteamientos anteriores al afirmar que no se puede prescindir de la
experiencia ni de la razón para explicar el origen del conocimiento (Kant,
filósofo alemán del siglo xviii, propuso esta doctrina para conciliar el
racionalismo y el empirismo).
El conocimiento popular es muy útil pero su competencia
científica es limitada porque se obtiene por mecanismos diferentes. En este
curso, se contrasta el conocimiento popular con el conocimiento científico para
evitar mezclas inapropiadas en el ámbito académico y para no perder oportunidades
de observación en el entorno cultural. Por ejemplo, la medicina tradicional
puede ofrecer una idea para realizar una investigación; sin embargo, el objeto
de estudio deberá ser analizado sistemáticamente con la rigurosidad analítica
que amerite el método científico.
Se puede decir que el conocer es un proceso a través de
cual un individuo se hace consiente de su realidad y en éste se presenta un
conjunto de representaciones sobre las cuales no existe duda de su veracidad.
Además, el conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una
contemplación porque conocer es ver; como una asimilación porque es nutrirse y
como una creación porque conocer es engendrar.
Ahora bien, para que se del proceso de conocer, rigurosamente
debe existir una relación en la cual coexisten cuatro elementos, el sujeto que
conoce, el objeto de conocimiento, la operación misma de conocer y el resultado
obtenido que no es más que la información recabada acerca del objeto. En otras
palabras, el sujeto se pone en contacto con el objeto y se obtiene una
información acerca del mismo y al verificar que existe coherencia o adecuación
entre el objeto y la representación interna correspondiente, es entonces cuando
se dice que se está en posesión de un conocimiento. (Martínez y Ríos, 2006)
Dependiendo del grado de la relación que se establezca entre
los elementos que conforman el proceso de conocimiento puede variar de un conocimiento
científico, hasta un conocimiento no científico. Este último vendría a estar
conformado por los productos provenientes de la captación intuitiva, de la
captación sensible. Es por ello que su exégesis es predominantemente fantástica
y con cierta carencia de razón. He aquí el mundo de las viejas concepciones del
hombre y su relación con el entorno en que se suceden sus vivencias, es aquí
donde tienen cabida el mundo de los mitos y de las supersticiones. Está caracterizado
por su espontaneidad, lo que conlleva a
concluir que es producto de la ocasión por tal razón no resulta de la
planificación y es posible afirmar que está cargado de subjetividad.
En cambio cuando se trata de conocimiento científico,
muchos son los partidarios en equivaler este concepto con el de la ciencia, ya
que éste posee elementos inherente a la ciencia, como su contenido, su campo y
su método, además del hecho de presentase como una manifestación cualificada,
que la hacen distinguir de otros tipos de conocimiento. (Martínez y Ríos, 2006)
Conocer ha sido uno de los grandes temas de la filosofía
de todos los tiempos, dilucidar en qué consiste el acto de conocer, ¿cuál viene
a ser la esencia del conocimiento?, ¿cuál es la relación cognoscitiva que
coexiste entre el hombre y las cosas que lo rodean?
Estas han sido las grandes preocupaciones de la humanidad
desde tiempos inmemorables hasta hoy en día, además, ¿es posible realmente
conocer?, esta es otra pregunta que ha atormentado a infinidad de pensadores.
Y, si es posible conocer, que tan confiable es ese conocimiento, ¿se puede
afirmar que accesamos a la realidad? o acaso, lo que creemos aprehender son
sólo sombras generadas por nuestros sentidos, simples remedos de un mundo ideal
que nos es inaccesible.
Son muchas las definiciones que sobre conocimiento
existen. A pesar de que es una operación del día a día, no existe acuerdo en lo
que respecta a lo que realmente sucede cuando se conoce algo. La Real Academia
de la Lengua Española define conocer como el proceso de averiguar por el
ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y
relaciones de las cosas, según esta definición, se puede afirmar entonces que
conocer es enfrentar la realidad, pero, de nuevo asalta la duda, ¿es posible
realmente aprehender la realidad?, o simplemente accedemos, a constructos
mentales de la realidad.
Se puede decir que el conocer es un proceso a través de
cual un individuo se hace consciente de su realidad y en éste se presenta un
conjunto de representaciones sobre las cuales no existe duda de su veracidad.
Además, el conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una
contemplación porque conocer es ver; como una asimilación porque es nutrirse y
como una creación porque conocer es engendrar.
Ahora bien, para que se dé el proceso de conocer,
rigurosamente debe existir una relación en la cual coexisten cuatro elementos,
el sujeto que conoce, el objeto de conocimiento, la operación misma de conocer
y el resultado obtenido que no es más que la información recabada acerca del
objeto.
En otras palabras, el sujeto se pone en contacto con el
objeto y se obtiene una información acerca del mismo y al verificar que existe
coherencia o adecuación entre el objeto y la representación interna
correspondiente, es entonces cuando se dice que se está en posesión de un
conocimiento.
Dependiendo del grado de la relación que se establezca entre
los elementos que conforman el proceso de conocimiento puede variar de un
conocimiento científico, hasta un conocimiento no científico. Este último
vendría a estar conformado por los productos provenientes de la captación
intuitiva, de la captación sensible.
Es por ello que su exégesis es predominantemente
fantástica y con cierta carencia de razón. He aquí el mundo de las viejas
concepciones del hombre y su relación con el entorno en que se suceden sus vivencias,
es aquí donde tienen cabida el mundo de los mitos y de las supersticiones. Está
caracterizado por su espontaneidad, lo que conlleva a concluir que es producto
de la ocasión, por tal razón no resulta de la planificación y es posible
afirmar que está cargado de subjetividad. (Martínez y Ríos, 2006)
En cambio cuando se trata de conocimiento científico,
muchos son los partidarios en equivaler este concepto con el de la ciencia, ya
que éste posee elementos inherente a la ciencia, como su contenido, su campo y
su método, además del hecho de presentase como una manifestación cualificada,
que la hacen distinguir de otros tipos de conocimiento.
En este momento también es bueno traer a colación la
posición de la ciencia clásica ante el proceso de conocer (Hessen, 1997). Para
ésta, un conocimiento podría considerarse como científico, sólo si está libre
de prejuicios y presuposiciones, además, se deben separar los juicios de hechos
de los juicios de valor. Sostiene que se debe alcanzar la neutralidad serena, imparcial
y objetiva. Pero, vale la pena preguntar, ¿es posible alcanzar esa neutralidad imparcial
y objetiva?, ¿es posible realmente desprenderse de prejuicios y presuposiciones
como quien se quita una prenda de vestir?, es este un dilema que emergió,
infectando hasta la rama más perfecta de la ciencia, a saber, la física,
obligando a la comunidad científica a quitarse las gríngolas que limitaban su
campo de visión, aceptando que no sólo lo que pueda ser sometido a la
experimentación, a la experiencia, a la exactitud y a la cuantificación podrá ser
catalogado como científico.
Ahora bien, en el mismo orden de ideas, existe otra versión
del conocimiento, a la que comúnmente se llama cosmovisión, o concepción del
ser, asumiéndola como el principio y presupuesto de todas las cosas, la esencia
de esta concepción antepone la percepción al saber, se fundamenta en que antes
de identificar el objeto de conocimiento dentro de una categoría, lo percibimos
como alguna cosa, un ser y este ser se antepone a las cosas que la lógica del
lenguaje llama especie, género o categorías
LISTA DE REFERECIAS
Descartes, R (1998). El discurso del método. México:
Editorial Océano
Hessen,
J. 1997. Teoría del Conocimiento. Buenos Aires: Editorial Panamericana
Locke, J. (1999). Compendio del ensayo sobre el
entendimiento humano. Madrid: Tecnos.
Martínez Marín, A., y Ríos Rosas, F. (2006).
Los Conceptos de Conocimiento, Epistemología y Paradigma, como Base
Diferencial en la Orientación Metodológica del Trabajo de GradoCinta de Moebio
[Documento en línea] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10102508.
[Consulta: 2016, Febrero 4].
Radford, L. (2000). Educación Mathemática This paper was
published in:, 12(1), 51-69. Université Laurentienne Ontario, Canada.
[Documento en línea] Disponible en: http://www.luisradford.ca/pub/97_Objeto_sujeto_cultura.pdf.
[Consulta: 2016, Febrero 4].
Sebreli, J. J. (sf). El olvido de la razón. [Documento en
línea] Disponible en: http://www.octaedrotextos.com/praxis/pdf/55107_Planteamiento.pdf.
[Consulta: 2016, Febrero 4].
Martínez Marín, A., Ríos Rosas, F. (2006). Los Conceptos de Conocimiento, Epistemología y
Paradigma, como Base Diferencial en la Orientación Metodológica del Trabajo de
GradoCinta de Moebio [Documento en línea] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10102508.
[Consulta: 2016, Febrero 4].
Excelente articulo. El conocimiento desde una perspectiva filosófica pretende la comprensión de la realidad desde una visión más universal. No solo mediante la búsqueda de soluciones definitivas para las interrogantes del hombre, sino además propiciando en los individuos hombre el empleo de sus facultades para un mejor sentido de la vida concreta.
ResponderEliminarExcelente artículo en donde plasma un recorrido histórico de las posturas filosóficas del conocimiento, desde Kant hasta nuevas posturas. Kant introduce un elemento interesante sobre la generación del conocimiento que posteriormente Hessen (s/f) consideraba el propio acto de conocer como “significa aprender espiritualmente de una cosa” (p.49). La evolución del pensamiento va acorde con la misma evolución del hombre. Nada es estático y todo es relativo; la comprensión va más allá de la propia razón humana.
ResponderEliminarPAOLA LAMENTA
Referencia.
Hessen, J (s/f). Teoría del Conocimiento. [Libro en línea]. Disponible en: http: http://exordio.qfb.umich.mx/archivos%20pdf%20de%20trabajo%20umsnh/tesis/JOHANNESHESSEN%5B1%5D.pdf [Consulta: 2016, Marzo 12].
Excelente recorrido histórico a nivel filosófico sobre el conocimiento. A este recorrido quisiera agregara a Gérard Fourez (2000) quien considera la ciencia como una construcción social e histórica, expresa en su libro La construcción del conocimiento científico: “La representación dominante de las ciencias parte del supuesto de que la observación captaría las cosas tal y como son sin que intervenga ningún elemento humano; las leyes surgirían de esas observaciones y luego se comprobarían con experiencias que obedecerían a una lógica y a una racionalidad únicas y claras”.
ResponderEliminarReferencia
Fourez, Gérard. (2008). Cómo se elabora el conocimiento. La epistemología desde un enfoque socioconstructivista. Narcea, Madrid.