viernes, 11 de marzo de 2016

PERSPECTIVAS FILOSÓFICAS DEL CONOCIMIENTO

PERSPECTIVAS FILOSÓFICAS DEL CONOCIMIENTO

El en contexto filosófico se considera conocimiento a todo conocimiento sobre algo, es decir sobre un objeto. Sobre este aspecto hay mucha congruencia entre los filósofos y los epistemólogos. En lo que si hay muchos aspectos divergentes es en la forma de  cómo se da ese conocimiento.
El estudio en torno a la naturaleza del conocimiento emprendido por Kant parte del examen de la relación entre sujeto y objeto vista dicha relación a la luz de la idea o representación que el sujeto se hace del objeto. El examen kantiano reconocía tres formas en que sujeto y objeto podían entrar en relación.
La primera es en términos de la conformidad del objeto con la representación que del mismo se hace el sujeto (facultad de conocimiento); la segunda es según la relación causal entre el sujeto y el objeto (facultad de deseo); la tercera es de acuerdo a la intensidad en que el objeto afecta al sujeto (facultad de sentimiento de placer o pena).
Estas tres relaciones son estudiadas en la Crítica de la razón pura, la Crítica de la razón práctica y la Crítica del juicio, respectivamente. En cada caso, sin embargo, sujeto y objeto son los únicos elementos que intervienen en la relación. No obstante, esto no significa que el sujeto en su búsqueda del conocimiento tiene acceso entero a dicho objeto.
Kant adopta, por un lado, contra la difundida idea que identificaba ver con saber y, por el otro, contra el realismo filosófico, una posición epistemológica según la cual el sujeto no puede alcanzar un conocimiento del objeto –objeto que Kant llamaba trascendental u objeto-en-sí-mismo u “objeto = x”, según la terminología de la crítica de la razón pura. Una de las razones es que la experiencia que nos ofrecen las sensaciones no es suficientes para asegurar el conocimiento. Si bien es cierto que todo conocimiento empieza con la experiencia, afirmaba Kant, eso no significa que todo conocimiento resulta de la experiencia. (Radford, 2000).
En otro párrafo de la Crítica de la razón pura, dice: Todo intento en derivar de la experiencia aquellos conceptos puros del entendimiento y de adjudicar a éstos un origen empírico son, por consiguiente, enteramente vanos y fútiles. Es por ello que Kant consideraba que conocimientos a priori son necesarios, y con conocimientos a priori quería decir no aquellos que ocurren independientemente de esta u otra experiencia sino aquellos que ocurren absolutamente independientemente de toda experiencia. (Radford, 2000).
En oposición a la teoría kanatiana del conocimiento que reposa, pues, en categorías dadas a priori, Piaget, como se sabe, elaboró una aproximación epistemológica en la que lo que prima es la transformación genética del conocimiento, su paso de un nivel a otro nivel superior, y dedica una serie de investigaciones a problemas que fueron centrales en la filosofía de Kant, como el del  espacio, el tiempo y la causalidad.
El conocimiento, para Piaget no es ni una copia del objeto ni la toma de conciencia de una forma determinada a prior en el sujeto; [el conocimiento] es una construcción perpetua hecha de intercambios entre el organismo y el ambiente, desde el punto de vista biológico, y entre el pensamiento y su objeto, desde el punto de vista cognitivo. (Bringuier 1980).
Esta posición dialéctica del conocimiento que presenta Piaget está, pues, en marcada oposición con la visión kantiana en la que el sujeto es visto como unilateralmente expuesto a los efectos de los objetos exteriores y que el sujeto registra de acuerdo a la sensibilidad. Lo que sí retendrá Piaget es la posición de Kant del conocimiento como organización de contenidos mentales. Esta idea había sido desarrollada por Kant como una reacción al cogito cartesiano a través de la cual Kant buscaba enfatizar el conocimiento como algo más que superposición de saberes.
El origen del conocimiento humano se explica a partir de la estructura psíquica, analizada por una ciencia moderna como la psicología. Todo conocimiento es una relación entre dos términos: el sujeto (es el que conoce) y el objeto (lo que es conocido). La epistemología estudia la relación entre el sujeto y el objeto y todos los problemas que esa relación plantea. (Sebreli, sf)
Sobre la posibilidad del conocimiento existen dos doctrinas básicas: el dogmatismo y el escepticismo. El dogmatismo afirma la posibilidad del conocimiento. Considera que el contacto entre el sujeto y el objeto es real, o sea, que el sujeto es capaz de aprehender al objeto; por lo tanto, el hombre debe captar tal y como es dicho conocimiento, sin deformación.
Una postura dogmática también es aquella que no atiende a razones y se cree perfecta e inamovible. El escepticismo niega que el sujeto pueda aprehender al objeto y tener conocimiento de él.
Sobre el origen del conocimiento existen tres planteamientos. El racionalismo es la doctrina que considera la razón como única fuente adecuada de conocimiento, ya que entiende que los sentidos son insuficientes (postura adoptada por diversos filósofos de los siglos xvii y xviii, como Descartes o Spinoza).
El empirismo defiende que las personas adquirimos los conocimientos a través de la experiencia que nos proporcionan los sentidos (en los siglos xvii y xviii fue defendido por filósofos como Locke, Berkeley y Hume; en la actualidad podemos hablar de corrientes de carácter empirista como el neopositivismo).
El criticismo supone una superación de los dos planteamientos anteriores al afirmar que no se puede prescindir de la experiencia ni de la razón para explicar el origen del conocimiento (Kant, filósofo alemán del siglo xviii, propuso esta doctrina para conciliar el racionalismo y el empirismo).
El conocimiento popular es muy útil pero su competencia científica es limitada porque se obtiene por mecanismos diferentes. En este curso, se contrasta el conocimiento popular con el conocimiento científico para evitar mezclas inapropiadas en el ámbito académico y para no perder oportunidades de observación en el entorno cultural. Por ejemplo, la medicina tradicional puede ofrecer una idea para realizar una investigación; sin embargo, el objeto de estudio deberá ser analizado sistemáticamente con la rigurosidad analítica que amerite el método científico.
Se puede decir que el conocer es un proceso a través de cual un individuo se hace consiente de su realidad y en éste se presenta un conjunto de representaciones sobre las cuales no existe duda de su veracidad. Además, el conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una contemplación porque conocer es ver; como una asimilación porque es nutrirse y como una creación porque conocer es engendrar.
Ahora bien, para que se del proceso de conocer, rigurosamente debe existir una relación en la cual coexisten cuatro elementos, el sujeto que conoce, el objeto de conocimiento, la operación misma de conocer y el resultado obtenido que no es más que la información recabada acerca del objeto. En otras palabras, el sujeto se pone en contacto con el objeto y se obtiene una información acerca del mismo y al verificar que existe coherencia o adecuación entre el objeto y la representación interna correspondiente, es entonces cuando se dice que se está en posesión de un conocimiento. (Martínez y Ríos, 2006)
Dependiendo del grado de la relación que se establezca entre los elementos que conforman el proceso de conocimiento puede variar de un conocimiento científico, hasta un conocimiento no científico. Este último vendría a estar conformado por los productos provenientes de la captación intuitiva, de la captación sensible. Es por ello que su exégesis es predominantemente fantástica y con cierta carencia de razón. He aquí el mundo de las viejas concepciones del hombre y su relación con el entorno en que se suceden sus vivencias, es aquí donde tienen cabida el mundo de los mitos y de las supersticiones. Está caracterizado por su espontaneidad, lo que  conlleva a concluir que es producto de la ocasión por tal razón no resulta de la planificación y es posible afirmar que está cargado de subjetividad.
En cambio cuando se trata de conocimiento científico, muchos son los partidarios en equivaler este concepto con el de la ciencia, ya que éste posee elementos inherente a la ciencia, como su contenido, su campo y su método, además del hecho de presentase como una manifestación cualificada, que la hacen distinguir de otros tipos de conocimiento. (Martínez y Ríos, 2006)
Conocer ha sido uno de los grandes temas de la filosofía de todos los tiempos, dilucidar en qué consiste el acto de conocer, ¿cuál viene a ser la esencia del conocimiento?, ¿cuál es la relación cognoscitiva que coexiste entre el hombre y las cosas que lo rodean?
Estas han sido las grandes preocupaciones de la humanidad desde tiempos inmemorables hasta hoy en día, además, ¿es posible realmente conocer?, esta es otra pregunta que ha atormentado a infinidad de pensadores. Y, si es posible conocer, que tan confiable es ese conocimiento, ¿se puede afirmar que accesamos a la realidad? o acaso, lo que creemos aprehender son sólo sombras generadas por nuestros sentidos, simples remedos de un mundo ideal que nos es inaccesible.
Son muchas las definiciones que sobre conocimiento existen. A pesar de que es una operación del día a día, no existe acuerdo en lo que respecta a lo que realmente sucede cuando se conoce algo. La Real Academia de la Lengua Española define conocer como el proceso de averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas, según esta definición, se puede afirmar entonces que conocer es enfrentar la realidad, pero, de nuevo asalta la duda, ¿es posible realmente aprehender la realidad?, o simplemente accedemos, a constructos mentales de la realidad.
Se puede decir que el conocer es un proceso a través de cual un individuo se hace consciente de su realidad y en éste se presenta un conjunto de representaciones sobre las cuales no existe duda de su veracidad. Además, el conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una contemplación porque conocer es ver; como una asimilación porque es nutrirse y como una creación porque conocer es engendrar.
Ahora bien, para que se dé el proceso de conocer, rigurosamente debe existir una relación en la cual coexisten cuatro elementos, el sujeto que conoce, el objeto de conocimiento, la operación misma de conocer y el resultado obtenido que no es más que la información recabada acerca del objeto.
En otras palabras, el sujeto se pone en contacto con el objeto y se obtiene una información acerca del mismo y al verificar que existe coherencia o adecuación entre el objeto y la representación interna correspondiente, es entonces cuando se dice que se está en posesión de un conocimiento.
Dependiendo del grado de la relación que se establezca entre los elementos que conforman el proceso de conocimiento puede variar de un conocimiento científico, hasta un conocimiento no científico. Este último vendría a estar conformado por los productos provenientes de la captación intuitiva, de la captación sensible.
Es por ello que su exégesis es predominantemente fantástica y con cierta carencia de razón. He aquí el mundo de las viejas concepciones del hombre y su relación con el entorno en que se suceden sus vivencias, es aquí donde tienen cabida el mundo de los mitos y de las supersticiones. Está caracterizado por su espontaneidad, lo que conlleva a concluir que es producto de la ocasión, por tal razón no resulta de la planificación y es posible afirmar que está cargado de subjetividad. (Martínez y Ríos, 2006)
En cambio cuando se trata de conocimiento científico, muchos son los partidarios en equivaler este concepto con el de la ciencia, ya que éste posee elementos inherente a la ciencia, como su contenido, su campo y su método, además del hecho de presentase como una manifestación cualificada, que la hacen distinguir de otros tipos de conocimiento.
En este momento también es bueno traer a colación la posición de la ciencia clásica ante el proceso de conocer (Hessen, 1997). Para ésta, un conocimiento podría considerarse como científico, sólo si está libre de prejuicios y presuposiciones, además, se deben separar los juicios de hechos de los juicios de valor. Sostiene que se debe alcanzar la neutralidad serena, imparcial y objetiva. Pero, vale la pena preguntar, ¿es posible alcanzar esa neutralidad imparcial y objetiva?, ¿es posible realmente desprenderse de prejuicios y presuposiciones como quien se quita una prenda de vestir?, es este un dilema que emergió, infectando hasta la rama más perfecta de la ciencia, a saber, la física, obligando a la comunidad científica a quitarse las gríngolas que limitaban su campo de visión, aceptando que no sólo lo que pueda ser sometido a la experimentación, a la experiencia, a la exactitud y a la cuantificación podrá ser catalogado como científico.
Ahora bien, en el mismo orden de ideas, existe otra versión del conocimiento, a la que comúnmente se llama cosmovisión, o concepción del ser, asumiéndola como el principio y presupuesto de todas las cosas, la esencia de esta concepción antepone la percepción al saber, se fundamenta en que antes de identificar el objeto de conocimiento dentro de una categoría, lo percibimos como alguna cosa, un ser y este ser se antepone a las cosas que la lógica del lenguaje llama especie, género o categorías

LISTA DE REFERECIAS

Descartes, R (1998). El discurso del método. México: Editorial Océano

Hessen, J. 1997. Teoría del Conocimiento. Buenos Aires: Editorial Panamericana

Locke, J. (1999). Compendio del ensayo sobre el entendimiento humano. Madrid: Tecnos.

Martínez Marín, A., y Ríos Rosas, F.  (2006).  Los Conceptos de Conocimiento, Epistemología y Paradigma, como Base Diferencial en la Orientación Metodológica del Trabajo de GradoCinta de Moebio [Documento en línea] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10102508. [Consulta: 2016, Febrero 4].

Radford, L. (2000). Educación Mathemática This paper was published in:, 12(1), 51-69. Université Laurentienne Ontario, Canada. [Documento en línea] Disponible en: http://www.luisradford.ca/pub/97_Objeto_sujeto_cultura.pdf. [Consulta: 2016, Febrero 4].

Sebreli, J. J. (sf). El olvido de la razón. [Documento en línea] Disponible en: http://www.octaedrotextos.com/praxis/pdf/55107_Planteamiento.pdf. [Consulta: 2016, Febrero 4].

Martínez Marín, A., Ríos Rosas, F.  (2006).  Los Conceptos de Conocimiento, Epistemología y Paradigma, como Base Diferencial en la Orientación Metodológica del Trabajo de GradoCinta de Moebio [Documento en línea] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10102508. [Consulta: 2016, Febrero 4].


3 comentarios:

  1. Excelente articulo. El conocimiento desde una perspectiva filosófica pretende la comprensión de la realidad desde una visión más universal. No solo mediante la búsqueda de soluciones definitivas para las interrogantes del hombre, sino además propiciando en los individuos hombre el empleo de sus facultades para un mejor sentido de la vida concreta.

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  2. Excelente artículo en donde plasma un recorrido histórico de las posturas filosóficas del conocimiento, desde Kant hasta nuevas posturas. Kant introduce un elemento interesante sobre la generación del conocimiento que posteriormente Hessen (s/f) consideraba el propio acto de conocer como “significa aprender espiritualmente de una cosa” (p.49). La evolución del pensamiento va acorde con la misma evolución del hombre. Nada es estático y todo es relativo; la comprensión va más allá de la propia razón humana.
    PAOLA LAMENTA

    Referencia.
    Hessen, J (s/f). Teoría del Conocimiento. [Libro en línea]. Disponible en: http: http://exordio.qfb.umich.mx/archivos%20pdf%20de%20trabajo%20umsnh/tesis/JOHANNESHESSEN%5B1%5D.pdf [Consulta: 2016, Marzo 12].

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  3. Excelente recorrido histórico a nivel filosófico sobre el conocimiento. A este recorrido quisiera agregara a Gérard Fourez (2000) quien considera la ciencia como una construcción social e histórica, expresa en su libro La construcción del conocimiento científico: “La representación dominante de las ciencias parte del supuesto de que la observación captaría las cosas tal y como son sin que intervenga ningún elemento humano; las leyes surgirían de esas observaciones y luego se comprobarían con experiencias que obedecerían a una lógica y a una racionalidad únicas y claras”.

    Referencia
    Fourez, Gérard. (2008). Cómo se elabora el conocimiento. La epistemología desde un enfoque socioconstructivista. Narcea, Madrid.

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